¿Eres feliz? Sin peros, lo eres ¿sí o no?

Estoy segura de que alguna vez has escuchado que la felicidad es una decisión, pero ¿realmente es tan fácil decidir y ya ser feliz?

Después de tanto tiempo pienso que sí puede llegar a ser fácil, el problema para mí, es que nos han pintado un mundo de colores. Sabemos que la vida es dura, que hay adversidad, momentos difíciles, y todo lo malo que puedas imaginar y las mil maneras como nos afecta, todo esto es inevitable, entonces, ¿cómo lo afrontamos? Ahí considero está el secreto.

Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo. Juan 16:33

Por mucho tiempo, creí mentiras que llenaron mi cabeza de basura, mis emociones alteradas, tenía una imagen distorsiona de mí, queriendo complacer a todo el mundo menos a mí y con la presión de tener éxito en la vida, de encontrar mi propósito, y no saber cómo, tantas preguntas sin respuesta. 

Pero sabes que ¡conocerás la verdad y la verdad te hará libre! No debemos quedarnos con lo que sabemos y no esperar más de la vida, porque siempre hay más, no te conformes, sigue buscando hasta que encuentres.

Aunque el motivo de esta entrada no es decirte vamos, que tú puedes, cuando no sabes ni por donde empezar, lo que te quiero contar es que hice yo para alcanzar felicidad, contentamiento, agradecimiento por mi vida y por quien soy.

Alguna vez te has preguntado, ¿soy feliz? Sin peros, lo eres ¿sí o no?

Nunca me habían hecho esa pregunta de una forma tan directa, sin poder responder con algún pero para suavizar el golpe de la verdad.

Decidir y ser intencional.

Si sigues haciendo lo que siempre has hecho, los resultados siempre serán iguales. 

Así que, primero, decide cambiar. Renueva tus pensamientos, cambia tus rutinas, desecha malos hábitos y potencia lo que ya tienes, alimenta mente, tu cuerpo y tu espíritu, ve con gente nueva o relacionate más con esas personas que aportan cosas positivas a tu vida. Haz todo lo necesario para que ese cambio ocurra. Para que no llegue frustración, evalúa tu situación, el momento en que te encuentras y comienza un paso a la vez, un día a la vez. 

Esto me lleva a lo segundo que tienes que hacer, tengo que ser muy clara en esto, tienes que ser intencional en todo lo que hagas para llegar donde quieres, porque cambios de ese tipo no ocurren por casualidad, ni va a ocurrir de la noche a la mañana. Trabaja, aguanta, persevera y los frutos llegarán.

Por tanto, el que me oye y hace lo que yo digo, es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa; pero no cayó, porque tenía su base sobre la roca. Pero el que me oye y no hace lo que yo digo, es como un tonto que construyó su casa sobre la arena. Vino la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y la casa se vino abajo. ¡Fue un gran desastre!» Mateo 7:24-29 

Quiero invitarte a reflexionar sobre qué estás construyendo tu vida. Cuando lo haces alrededor una fantasía, de personas, dinero, fama,  o de cualquier cosa que puede estar hoy y mañana no, tu vida, irremediablemente se va a derrumbar y nadie lo va a poder evitar. Cuántas historias conocemos de personas que un día lo tuvieron todo y al otro día no y jamás se recuperaron de esa caída, cuántas relaciones no se rompen o gente se muere, cuánta gente no malgasta su dinero o hace malas inversiones perdiéndolo todo, cuánta gente que ayer conocimos, hoy no sabemos nada de ellos y por supuesto, damos mucho valor a cosas que solo tienen precio.

Todo esto que te digo es porque lo he vivido y si hace unos meses atrás, desde que escribo esto, me preguntas si soy feliz, si me gusta mi vida, mi respuesta era no, aunque seguramente te hubiera dicho que sí porque llevaba a una máscara. Pero ahora te puedo decir con toda seguridad y certeza que sí lo soy, porque estoy construyendo mi vida poniendo a Dios en el centro, porque él siempre permanece, es fiel, siempre tiene el control y nunca se va, no se ha ido ni se irá y su amor puede llenar cada vacío de nuestra vida.

Ser feliz es lo normal, y nos da miedo no ser felices. Por ejemplo, parece que solo nos es permitido mostrar en nuestras redes sociales los buenos momentos, las cosas buenas de la vida, es lo único que vemos y mostramos. No colgamos fotos de lo triste o decepcionado que estamos x día verdad, ni de nuestras actividades cotidianas, como lavar platos. No digo que tengamos que compartir esos momentos, lo que digo, es que no vemos el cuadro completo. 

Tienes que ser consciente de una cosa, en las redes sociales siempre vas a ver un resultado, nunca un proceso, los momentos duros de esa persona, el trabajo que hicieron para llegar a lograr sus sueños y metas. Si nos olvidamos de este detalle, llega la envidia, la comparación, el resentimiento, pensamientos negativos, invirtiendo mal nuestra energía. Así como en las redes sociales, con las personas de tu alrededor.

Te pregunto, ¿eres feliz? Sin peros, lo eres ¿sí o no?

A mí me dijeron, después de hacerme la pregunta, no pasa nada si no eres feliz ahora, esa pequeña aclaración me liberó de mucha presión y empezar una revolución dentro de mí. Que no seas feliz ahora no significa que nunca lo serás, sino qué harás para lograrlo. Increíble que una frase tan corta pudiera calar tan profundo.

Decirlo en voz alta, puede dar miedo y puede doler, pero como con cualquier otro problema, reconocerlo es el principio del cambio, el primer paso para llegar allí. Personalmente, yo no respondí esa pregunta inmediatamente, tarde varias semanas. 

Sí eres feliz, bien, me alegro mucho por ti, pero si no lo eres, no pasa nada, solo toma acción. Ese es, para mí, el verdadero problema, conformarnos con la vida que nos tocó. Así que, decide cambiar, se intencional y pregúntate qué hace falta para que lo seas, que estás haciendo que no te hace feliz o qué personas tienes a tu alrededor que no son buenas para tu vida. Hazte preguntas y responde a ellas para descubrir tu punto de partida. Hacerlo te va a dar dirección, visión y enfoque. 

Pero, en ambos casos, te invito a que te asegures que construyes tu vida sobre la roca, fuerte e inamovible, que nadie puede derribar. Te puedo asegurar y doy testimonio de que cuando Dios es el centro de tu vida, cuando dejas que él tome el control, tu vida cambia, puede tardar más o menos tiempo, pero cambia porque cambia, tú cambias porque cambias. Cuando conoces Su verdad, cuando conoces que dice él de ti, quien eres y lo que quiere para tu vida y sus promesas, llenas lo que antes estaba vacío, encuentras propósitos, te quitas peso de encima porque dejas tus cargas en él.

Sobre todo, te animo a que no hagas ese recorrido sola o solo, te aseguro que aunque te sientas de esa forma, tienes a tu alrededor al menos una persona que quiere verte bien, progresar y en quien puedes apoyarte. Fuimos diseñados para vivir en comunidad, no para vivir aislados del mundo, además es una forma de aprender y de alimentarte de las experiencias de otros, cómo hicieron para superarlo y eso mismo puedes ofrecer tú. 

Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar. Jeremías 29:11

Finalmente, si la felicidad es una decisión puedo responder sí o no, pero creo firmemente que sí depende sobre donde la estás construyendo, sobre la roca o sobre arena. Esa sí es una decisión. El proceso no es fácil, pero sin importar el punto en el que estés, solo empieza, un paso a la vez.

Aclaro que no es un lugar donde llegas y te queda, la vida puede ser muy complicada a veces pero puedes ser feliz, puedes sentirte bien contigo mismo en el lugar de tu vida donde te encuentres. Cada día tenemos que decidir luchar por esto y no dejar que nos arrebaten lo que con tanto esfuerzo hemos logrado. 

No te dejes quitar lo que Dios te dio, el enemigo te lo quiere robar, pero Jesucristo pelea por ti.